El día en que todos perdieron las elecciones


estelada“Uno no se declara independiente, sino que alcanza esa posición cuando el resto de países reconocen esa independencia”.

Lo normal en unas elecciones es que al día siguiente todos las hayan ganado, no es fácil que no exista ningún resquicio al que agarrarse como clavo ardiendo para proclamar la propia victoria aunque el resultado se parezca más que a otra cosa a un cataclismo de proporciones cósmicas. Y eso es quizás lo más llamativo de las recientes elecciones/plebiscito catalanas. Por primera vez en la historia de los procesos electorales democráticos, el 27S asistimos a un hito histórico; unas elecciones en las perdieron todos…

Las perdieron Mas y Duran que no solo han finiquitado su propia carrera política sino que han mandado por el desagüe el partido que ha liderado la sociedad catalana durante los últimos cuarenta años. Mas por abandonar el cauce central de la sociedad catalana y perder toda capacidad de diálogo y negociación hasta depender inexcusablemente de quienes tienen como primera prioridad su liquidación política y Duran por no haber sabido atajar a tiempo la dinámica autodestructiva en que se ha sumergido poco a poco CiU hasta su final. Mas es hoy un títere sin partido en manos de Junqueras y las CUP y Duran ni siquiera es capaz de encontrar quien maneje los hilos de su propia marioneta.

Las perdió Junqueras que después de fagocitar CiU ha sido incapaz de sacar rentabilidad a la jugada por haberse olvidado de que en política dos mas dos no son cuatro sino que a veces no llegan ni a tres y por no entender que la nación se construye desde la generosidad y el patriotismo en vez de desde el propio catecismo político.

Las perdió Rivera y su neofalangismo naranja a pesar de su sonrisa de triunfo cuando su candidata pedía exultante la dimisión de Mas desde su posición de fuerza predominante del unionismo español con 25 exiguos escaños de 135, y lo que es peor sin capacidad de pacto alguno con nadie que no sea aquellos a quienes dice pretender sustituir. No es extraño, pues, que a la primera exigencia sumasen inmediatamente la de un adelanto electoral dado que en su posición actual no les llega ni para influir en el color del uniforme de los Ujieres del Parlament.

Las perdió el dantzari socialista y su tercera vía federalista que no es más que un café para todos a lo grande, definido, por decir algo y si en tal sitio son capaces ya de definir nada, en Ferraz, sin tener la más mínima idea de lo que están pidiendo los catalanes, en una campaña más digna de un marciano que de quien no hace muchos años llegó a dirigir la sociedad catalana.

Las perdió, quizás el que más, el PP empeñado en un centralismo decimonónico, homogeneizante y casposo que puede quedar bien en los platos de 13TV y en las ensoñaciones nacional-católicas de Rouco y Cañizares pero que suena a chino mandarín en una sociedad moderna y culta como la catalana y más aun si la encabeza un sospechoso de xenofobia como Garcia Albiol que más que limpiar su pueblo lo que ha conseguido es limpiar de votos el granero popular.

Las perdió Iglesias por confundir el escenario y pensar que el Palacio de la Generalitat está en Moncloa, nada extraño por otra parte en la izquierda española pero que algunos tuvimos la esperanza de que hubieran aprendido a distinguir. Y lo que es peor masacrando el electorado de la única tercera vía coherente y de paso gran parte de sus propias expectativas en la cita electoral de diciembre. Lo de pasear al líder no parece que haya sido una gran idea.

Y, por fin, las perdieron las CUP que a pesar de su notable ascenso electoral, no es fácil que se vuelvan a encontrar una coyuntura tan favorable, han perdido la batalla soberanista impidiendo de facto el carácter plebiscitario de las elecciones, sesenta y dos a diez es un resultado lo suficientemente expresivo, y la batalla de la izquierda donde no han sido capaces de superar a un PSC que no sabe ni por donde le da el aire y ni siquiera a un “Catalunya si es que pot” que con lo único que ha podido es con las propias CUP. A veces el radicalismo y la pataleta infantil no suele resultar ser la mejor opción cuando se juegan cosas serias.

Ahora toca reconstruir el escenario y con algunos no va a ser fácil, pero no estaría de mas, y no soy yo quien para dar consejos a los catalanes, que si alguien está interesado en Catalunya y no en el recurso retórico fácil vaya leyendo la frase que encabeza este artículo.

Ander Muruzabal

Anuncios
Esta entrada fue publicada en C's, Catalunya, España, Europa, Independencia, Nacionalismo, Partidos políticos, Podemos, Soberanismo, Socialismo y etiquetada , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s