Manifiesto Foral


censuraReplicamos aquí el artículo INTEGRO firmado por Iñaki Akerreta en respuesta al publicado por Jaime Ignacio Del Burgo el pasado miércoles en Diario de Navarra sobre el #Manifiesto foral y que ha aparecido mutilado en la edición de hoy de ese rotativo:

Manifiesto Foral

“La Constitución de Navarra, como viva y en exercicio, no puede menos de llamar grandemente la atención del Congreso. Ella ofrece un testimonio irrefragable contra los que se obstinan en creer extraño lo que se observa hoy en una de las más felices y envidiables provincias del reyno, provincia en donde cuando el resto de la Nación no ofrecía más que un teatro uniforme en que se cumplía sin contradicción la voluntad del Gobierno, hallaba éste un antemural inexpugnable en que iban á estrellarse sus órdenes y providencias siempre que eran contra la ley ó pro comunal del reyno”.

Del discurso preliminar leído en las Cortes al presentar la Comisión de Constitución el proyecto de ella. Cádiz 1812.

No puedo menos que, como firmante del Manifiesto Foral, agradecer a Jaime Ignacio Del Burgo su artículo publicado el miércoles en Diario de Navarra en el que después de atribuir el Manifiesto a no se que conspiración del “abertzalismo euskalerríaco radical”y a no se que “ensayo general del cambio por parte de los partidos firmantes” acaba reconociendo estar de acuerdo con las peticiones del manifiesto.

Me gustaría, no obstante, que el ilustre miembro del Partido Popular leyese detenidamente la lista de los firmantes, y la de todos los navarros que estos días se han ido adhiriendo a él, y compruebe que partidos figuran en ella y el abertzalismo euskalerríaco radical de cada uno de los firmantes, y que después de tranquilizado trasladase a la sede de su partido en Madrid ese acuerdo de fondo con el texto. Es casi seguro que a él le harán más caso que a mí.

Pero después de mi agradecimiento inicial por ese acuerdo con el fondo del manifiesto que, por supuesto, compartimos, no me queda más remedio que poner encima de la mesa lo que no compartimos que no es otra cosa que el cuarentayunismo que sustenta su visión del Fuero.

Es evidente, y lo contrario sería un verdadero desastre para Navarra, que el Fuero ha tenido, y tendrá, diferentes redacciones y cláusulas a lo largo del tiempo por su cualidad de contrato dinámico entre los navarros y quien los representa pero poner el punto de mira en dos situaciones concretas de este, curiosamente las dos en las que los navarros estábamos en la posición más débil frente a España; la Ley paccionada del 41 y la Ley de Amejoramiento, fruto de una guerra perdida la primera y de una Dictadura la segunda y curiosamente ambas hurtadas a la expresión de la libre voluntad de los navarros, con sus virtudes y defectos que ambas las tienen, es tener una visión muy corta de que es el Fuero.

Porque el Fuero como muy bien observaron los constitucionalistas de Cádiz en el primer intento de ordenación constitucional del Estado Español, y con el que he querido abrir este artículo, no es otra cosa que la Constitución de Navarra, en otras palabras la capacidad incondicionada de los navarros de legislar sobre si mismos, o en palabras del propio Del Burgo “nuestra capacidad de legislar como nos de la real, o republicana, gana” y solo desde el respeto hacia él es posible el encaje de Navarra en España.

Después, cada navarro tendrá una visión diferente de cómo institucionalizar nuestra tierra, todas son válidas en democracia pero partiendo de nuestra propia Ley, la única que nos hemos dado nosotros mismos, y es esa capacidad incondicionada la que reclama el Manifiesto Foral.

No se si el Manifiesto es matar moscas a cañonazos como dice el Sr. Del Burgo pero a cañonazos las mataron en 1893 nuestros antepasados y nos dejaron el legado foral y un recordatorio en el corazón de Pamplona:

“Se erigió este monumento para simbolizar la unión de los navarros en la defensa de sus libertades, libertades aún más dignas de amor que la propia vida” .

“La incorporación de Navarra a la corona de Castilla fue por vía de unión principal, reteniendo cada reino su naturaleza antigua, así en leyes como en territorio y gobierno”

“Juraban nuestros reyes guardar y hacer guardar los Fueros, sin quebrantamiento alguno, mejorándolos siempre y nunca empeorándolos, y que toda transgresión a este juramento sería nula, de ninguna eficacia y valor”

“Gu gaurko euskaldunok gure aitasoen illezkorren oroipenean, bildu gera emen gure legea gorde nai degula erakusteko” (Nosotros, los vascos de hoy, nos hemos reunido aquí en inmortal recuerdo de nuestros antepasados, para demostrar que queremos seguir manteniendo nuestra ley).

“Gu euskaldunok beste jaun eztegu jaungoikoa baizik, atzekoari estatua ematen degu onirizkero baino eztegu nai aien uztarria jazan. Aditu ezazue ondo, gure semeak” (Nosotros los vascos, no tenemos más señor que Dios. Al extranjero le damos acogedora hospitalidad, pero no queremos soportar su yugo. Oidlo bien, hijos nuestros).

Algunos de los hijos de aquellos navarros lo hemos oído bien y por eso firmamos el Manifiesto Foral.

Iñaki Akerreta

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