BILDU; LA DELGADA LINEA ROJA.


Dicen en el argot militar que es aquella que pinta un soldado en el suelo cuando se está en posiciones defensivas y que el enemigo no puede cruzar para mantener a salvo la posición. ¿La vamos a cruzar nosotros dejando desguarnecida la retaguardia y los suministros?.

Quienes componemos el cauce central de la sociedad vasca hemos cometido muchos errores; personalismos, ansias de poder, electoralismo y sobre todo maximalismo han ido adelgazando nuestro espacio y alimentando las opciones de enfrentamiento. Es hora ya de reconstruir ese espacio desde el entendimiento.

Podemos caer en la tentación de forzar los números y responder al Gobierno frentista que hoy ocupa Ajuria Enea con una gran coalición “abertzale”, los números dan como le dieron a Lopez, y montar una estructura de poder al margen de una parte importante de la sociedad vasca, pero… ¿Qué políticas reales, qué estrategias de desarrollo, que pasos en el autogobierno nos unen? Y con esas bases ¿Qué acción de gobierno podemos desarrollar?.

Tampoco es desdeñable el deseo de algunos de ceder a la presión y decir; “Si han ganado que gobiernen… después de tantos años en el monte se van a estrellar y además será un paso en la normalización política del país y hacia la paz”. Pues bien, yo no creo que haya sucedido ninguna de las tres cosas.

No han ganado porque el cauce central sigue siendo mayoritario en la sociedad vasca, incluso en Gipuzkoa donde en esta legislatura se juegan un montón de proyectos estratégicos necesarios para el futuro del territorio foral y en el que está de acuerdo la mayoría de la sociedad gipuzkoana y en los que no podemos perder cuatro años… “los experimentos con gaseosa”.

No creo tampoco que se vayan a estrellar, cuadros tienen más que capacitados y contrastados para llevar adelante una acción de gobierno, el problema es ¿Qué acción? Y si después seremos capaces de reconducirla.

Y, por fin, tampoco creo que el acceso de Bildu al poder gipuzkoano sea paso alguno en la normalización y el camino hacia la paz.

Decía el Coordinador de Lokarri está mañana en una entrevista que he leído en Diario de Noticias que “Ahora es necesario y urgente poner los cimientos del PROCESO antes de que llegue el PP al poder nacional” y yo me pregunto ¿No habíamos quedado en que la paz era una cuestión UNILATERAL? ¿Es Gernika ya papel mojado? ¿Vamos a cometer el mismo error que en Lizarra-Garazi? ¿Ha dejado definitivamente ETA las armas o se ha visto reforzada en su papel de “garante” de un proceso en el que ya nadie más que ellos, y al parecer Lokarri, cree?. Es evidente que la política antiterrorista del PSOE-PP ha resultado un fracaso de proporciones épicas y que la “ilegalización” mezclada con “treguas” alimenta y justifica a ETA mientras que la “normalidad política” mezclada con “acción armada” es lo que realmente la debilita y desligitima.

No seré yo el que aconseje al EBB o al PSE lo que deben de hacer, solo soy un “mirón” de la política, pero creo que ha llegado la hora de reflotar ese espacio social constructivo al que seguimos sin querer mirar por errores pasados y ponerlo al timón de la nave vasca. Es hora de desmontar los frentes. Seguro que habrá damnificados, pero gobiernos como el de López son insostenibles en el momento político actual y han sido deslegitimados por la sociedad vasca.

Pero todo ello no implica aislar a Bildu como pretende el PP, ni al PP como pretende Bildu sino mostrarles el camino de la normalidad política. El Ayuntamiento de Donosti, y unos cuantos más repartidos por toda la geografía vasca, pueden ser un magnífico taller de democracia y realidad para Bildu. La normalidad democrática de Euskadi llegará cuando nadie tenga que pintar líneas rojas pero para llegar ahí nos quedan a todos unas cuantas lecciones por aprender.

En todo caso, no quiero acabar este artículo sin echar una mirada a lo que creo que hay que hacer en mi Nafarroa, aunque me duela.

En Nafarroa UPN ha ganado las elecciones y debe gobernar. No porque la aritmética no de para un cambio de gobierno, que da. No porque su política de exclusión y aparheid político hacia el nacionalismo vasco, un tercio de la sociedad navarra no lo olvidemos, no lo haga deseable, que lo hace. No porque la gestión de su candidata al frente de Iruña no merezca un premio sino una sonora bofetada, que la merece. Sino porque el frente que habría que construir para propiciar ese cambio supondría otra exclusión similar a la que queremos evitar. El tiempo de la alternativa fue hace cuatro años, cuando el PSN no tuvo arrestos para liderar ese cambio que entonces si fue posible y deseable. Bildu, hoy, no está en condiciones de garantizar un cambio razonable. Las propias declaraciones de Urizar ofreciendo sus votos gratis, buscando contradicciones, para desalojar a UPN y PP descartan ese tipo de colaboración.

Na Bai y PSN deben buscar la colaboración desde la oposición, con generosidad, pero impidiendo el desarrollo del tipo de gobierno sectario, autoritario y personalista que presumiblemente va a intentar desarrollar Barcina, y ahí si, buscar la colaboración y el entendimiento con Bildu e Izquierda-Ezkerra, pero esta vez en serio creando un auténtico contrapoder que maniate a Barcina. El pasteleo que ha protagonizado el PSN desde la caida del Tripartito de Otano a lo único que le puede llevar es a la marginalidad y a eliminar una de las partes necesarias para la normalización política de Nafarroa.

Pero UPN no se puede salir de rositas de veinte años de fomento del enfrentamiento y quizás la primera pieza de ese contrapoder sea Iruña y todos los Ayuntamiento navarros en los que salgan las cuentas. Puede ser difícil para quienes tengan que asumir esas Alcaldías en función de lo que pueda hacer Bildu pero ese también será un buen taller de democracia. 

Bildu ha ganado las elecciones en Gipuzkoa y ha eliminado la aritmética del cambio en Nafarroa pero todavía nos queda pintura suficiente para pintar la delgada línea roja que proteja a la sociedad vasconavarra del enfrentamiento identitario y que nos permita seguir construyendo este país desde el acuerdo y el compromiso de futuro entre diferentes. El tiempo y la acción política de Bildu nos permitirá saber si ya no hay ninguna línea roja que pintar…

Ander Muruzabal

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